martes, 21 de junio de 2011

PASION

La primera vez que la vi supe de inmediato que era la mujer que había buscado todos estos años. Desde ese día la esperaba a la bajada del ómnibus, la seguía oculto entre los otros transeúntes, hasta que llegaba a su casa en el barrio sur. Con los meses mi amor fue creciendo, convirtiéndose lentamente en una obsesión. La ansiedad por verla me hacia el día interminable. No me decidía a hablarle, sabia que no podría soportar su rechazo.

A veces sentía que de alguna manera la cuidaba, me sentía como un ángel protector. El barrio era peligroso, con sitios baldíos y callejones oscuros. Eran cinco cuadras y medias que yo recorría en silencio, a la distancia suficiente para que ella no notara mi presencia. No quería asustarla. Nunca le hablé ni me deje ver.

Ese día la espera en la parada del ómnibus fue mas larga que lo habitual. Ya era tarde, invierno, oscurecía temprano.

-Yo la amaba, señor juez- le dije

Pero hombre – me respondió – no entiende que lo más terrible de su crimen no fue el intento de violación, sino el haberla matado.

1 comentario:

  1. una estilo nuevo??? Inesperado completamente y muy bueno.....en un cuadradito juntaste amor, ternura,ansiedad y el final...increible!!!Maestro!

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